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Terra
La Coctelera

Valoración personal

A mi parecer ha sido un trabajo normal, sin muchas complicaciones, aunque algunas de las fotos eran dificiles de encontrar y la información era escasa en algunos momentos (en alguna foto que otra tengo muy poca información). Por lo demás, aunque es lo que siempre se dice; he aprendido cosas que no sabía, y eso siempre es bueno

PD: No esta todo el trabajo en una página, con lo que para verlo completo hay que ir a la entrada anterior (abajo del todo, en: leer anteriores), en la que se han quedado dos partes de él, gracias.

El comienzo del festival de cine

Tras ser concebido para su primera edición en 1953 como una Semana Internacional de Cine impulsada por el comercio local, en el año 1954 adquirió la denominación de Festival Internacional de Cine, al hacerse cargo de la organización del certamen el Sindicato Nacional de Espectáculos y el Ministerio de Información y Turismo, satisfechos ambos organismos con los resultados obtenidos en esa primera edición y con ambiciosas aspiraciones de futuro. En dicha segunda edición obtuvo de la Federación Internacional de Asociaciones de Productores Cinematográficos (FIAPF) la categoría B (festival no competitivo), como recompensa a los esfuerzos demostrados por el gobierno franquista para flexibilizar la censura y permitir ciertos privilegios fiscales a las películas presentadas al certamen.
En 1955 el Festival otorgó la primera Concha de Plata como premio distintivo del certamen (la ganadora fue Giorni d'amore, de Giussepe de Santis), primer galardón concedido por el Festival a una película extranjera. Al año siguiente, en 1956, la FIAPF no reconoció al Festival. Se avecinaban ciertos nubarrones que podían llevar a la experiencia cinematográfica donostiarra a la desaparición. Visto el interés del régimen franquista en potenciar un festival de cine que proyectara una imagen moderna y cosmopolita de España, el ayuntamiento de Palma de Mallorca mostró un extraordinario interés en que el festival fuera trasladado a dicha ciudad, achacando los titubeos y las crisis del certamen al hecho de que se celebrara en San Sebastián. Las autoridades decidieron, sin embargo, mantener el festival en la capital guipuzcoana y abrirlo con cierta generosidad, dentro de los limitados márgenes de un régimen dictatorial, al cine estadounidense.

El Festival de Cine de San Sebastián es uno de los más prestigiosos de Europa, junto al Festival de Cannes, la Mostra de Venecia, la Berlinale o el Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary. Por él han pasado grandes directores, actores y productores, tanto para recibir galardones como para mostrar sus películas fuera de concurso. Se celebra a finales del mes de septiembre de cada año, incorporando, además de la sección Oficial (competitiva) otras secciones como Zabaltegi, secciones monográficas y retrospectivas y otras actividades relacionadas con la cinematografía. Además de los premios de la sección oficial, se conceden otros, entre los que destaca el Premio Donostia, otorgado a las grandes carreras cinematográficas.

El tiempo que vivió el príncipe Juan carlos en San Sebastián

El príncipe residió en Laussane (Suiza) y en Estoril (Portugal) hasta que en 1948, cuando tenía 10 años, fue por primera vez a su patria, ya que su padre y el general Franco acordaron que recibiera en España una formación universitaria y militar. Entonces estudió en San Sebastián y terminó el bachillerato en el Instituto de San Isidro de Madrid en 1954. Posteriormente realizó su instrucción militar en la Academia General Militar de Zaragoza (1955-1957), en la Escuela Naval Militar de Marín en Pontevedra (1957-1958) y finalmente en la Academia General del Aire de San Javier (Murcia) (1958-1959). Durante las vacaciones de Semana Santa de 1956, en la residencia familiar de Estoril, a Juan Carlos, que ya tenía 18 años cumplidos, se le dispararía accidentalmente un revólver mientras jugaba con su hermano menor, Alfonso, lo que causaría la muerte de Alfonso. El hermano mayor de Juan y tío de Juan Carlos, Jaime de Borbón, arrepentido de haber renunciado a sus derechos sucesorios, solicitaría más tarde una investigación en profundidad, al considerar que tal suceso podía afectar a la línea sucesoria. En virtud de la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado del 26 de julio de 1947, Juan Carlos fue propuesto como sucesor de Franco a título de Rey, propuesta ratificada por las Cortes Españolas en julio de 1969, ante las que el joven príncipe prestaría juramento de guardar y hacer guardar las Leyes Fundamentales del Reino y los principios del Movimiento Nacional, es decir, el ideario franquista. Siguiendo las reglas dinásticas, la sucesión hubiera debido recaer en su padre, Juan de Borbón y Battenberg, tercer hijo y heredero del rey Alfonso XIII; sin embargo, las no muy cordiales relaciones entre Juan y Franco determinaron el salto en la línea de sucesión, y el nombramiento de Juan Carlos como Príncipe de España, título de nuevo cuño con el que Franco pretendía salvar distancias con respecto a la monarquía liberal. Dicho salto fue aceptado por el príncipe Juan Carlos, creando un conflicto interno en la Casa Real de Borbón. El Conde de Barcelona no renunciaría oficialmente a sus derechos sucesorios hasta 1977, cuando el reinado de su hijo y el fin del régimen franquista eran ya hechos consumados.

La antigua cárcel de Ondarreta

Al primer golpe de vista, parece una iglesia. Pero fíjense bien en la imagen que hoy nos regala Fototeca Kutxa. Las balconadas laterales no son sino galerías de celdas. Y lo que en esta fotografía tomada hacia 1920 parece la nave central de un templo no es sino el patio interior de la desaparecida cárcel de Ondarreta.

Alguna vez recorrimos en esta calle de la Memoria la historia de las prisiones donostiarras, que tiene otras muchas fases además de la presidida por la cárcel de Martutene. Hubo cárceles que podríamos considerar sectoriales en el castillo de la Mota, para presos bajo jurisdicción militar, y en la Torre del Consulado, ese bonito edificio del puerto posteriormente ocupado por el Untzi Museoa - Museo Naval.

Existió un establecimiento penitenciario en un lugar indeterminado de los arenales que rodeaban la ciudad. Y hubo otro al pie de Urgull, en el antiguo colegio de los jesuitas, tras la expulsión de la Compañía de Jesús. «Pero los presos estorbaban, aún estando en la cárcel -escribió Félix Elejalde-. Se pensó en alejarlos del centro de la ciudad. Llevándolos a una cárcel modelo en el extremo Nordeste, frente a la playa de Ondarreta».

Recientemente se han cumplido 117 años desde la apertura de la cárcel de Ondarreta. El 31 de marzo de 1890 fueron trasladados los presos que se encontraban en el antiguo colegio de jesuitas a este edificio cuya fachada recordaba ligeramente a la del edificio de la Tabacalera, levantado en la misma época.

Por aquella cárcel pasarían cientos de personas, del nacionalista José Ariztimuño Aitzol al socialista Ramón Rubial. Dentro de aquellos muros en los que penetraba el olor a salitre se vivieron historias terribles, especialmente en la Guerra Civil, pero también hubo tiempo para una vida cotidiana que en las cárceles suele adquirir un ritmo lento.

Hay veteranos de El Antiguo que recuerdan los gritos nocturnos de los centinelas a un compañero que siempre se quedaba dormido. Y quien tiene grabadas las visitas a su padre, preso político, los miércoles, el día reservado para los de la letra G. Dos funcionarios de prisiones atendían con amabilidad a los visitantes.

Ondarreta estaba «demasiado cerca» y la humedad corroía el edificio. En 1948, los reclusos serían trasladados a Martutene y la cárcel de Ondarreta se demolería. Sus cimientos aún asoman entre las arenas.

Calles

Hermanos Iturrino:

Ahora: ARRASATE

Antiguamente llamada Hermanos Iturrino (en la Guerra Civil 1936-1939), ese nombre se puso por la muerte de dos falagistas en la guerra. En la democracia se le puso el nombre de Arrasate, el actual, tras la dictadura (1939-1975).

Victor Pradera:

Ahora: CALLE EASO

La calle Easo, que escoge para su nombre uno de los de la propia capital guipuzcoana, fue durante el franquismo conocida como Víctor Pradera. El personaje, nacido en Pamplona en 1873, fundó el Partido Católico Tradicionalista y fue una figura importante de la ideología que impregnaba el régimen del dictador ferrolano. Muy cerca de la actual calle Easo se encuentra la calle Autonomía, que se llamó también Tercio de Oriamendi, en honor a uno de los batallones que entraron en Donostia en 1936. En 1979 retomó el nombre de Autonomía, que había ostentado con anterioridad.

De la Reina y de España

Ahora: AVENIDA DE LA LIBERTAD

La avenida por excelencia de la capital guipuzcoana está dedicada al extenso concepto de la libertad en la actualidad y, también, en otro periodo anterior de su historia. Desde 1869, con la Junta Revolucionaria constituida en San Sebastián, y hasta 1937, con el golpe de Franco, este eje central del ensanche donostiarra mantuvo esta denominación, aunque no fue su primer nombre. Cuando se construyeron los edificios de esta calle se decidió denominarla avenida de la Reina, en honor de Isabel II, que se hospedó en la casa que acoge hoy el hotel Londres. La llegada del régimen del dictador conllevó una tercera denominación: avenida de España. A su muerte, el Consistorio decidió devolverle su segundo nombre: De la Libertad. Se conoce como La Avenida, a secas, ya que con tanto cambio de nombre no hay quien se aclare...

La ermita que estaba en el Paseo Nuevo

Fue el 16 de julio de 1941, festividad de la Virgen del Carmen, patrona de la gente de mar, cuando se inauguró la ermita del Paseo Nuevo, rindiéndose homenaje a los marinos guipuzcoanos que murieron en el Baleares y a cuantos dieron sus vidas en el mar.

Junto a la ermita se colocó una estatua, la de Juan Sebastián Elcano, a cuyo pie había una lápida que decía:
«Juan Sebastián Elcano, hijo de Guetaria, primero que dio la vuelta al mundo. 1476-1526».

También había unas lápidas con las siguientes inscripciones:
«Juan Lazcano. Natural de Lazcano. Héroe de la conquista de Nápoles, aprehensor de César Borgia. Siglos XV y XVI».
«BIas de Lezo. Natural de Pásajes. Héroe triunfador de Cartagena de Indias. 1687-1741».
«Antonio Oquendo. Nació en San Sebastián. Almirante invencible.1577-1640».
«Cosme Damián de Churruca. Hijo de Motrico. Sabio y héroe. 1761-1805».

Uniendo por parejas las lápidas, aparecían escudos de España y rematando cada una de ellas los escudos de armas de su apellido.

Unas salvas indicaron a los numerosos vaporcitos y lanchas que de toda la costa se habían concentrado en la bahía; la iniciación del desfile hacia alta mar, donde depositaron coronas de flores, mientras se rezaba un responso por los marinos muertos en los mares.

A continuación, el P. Vela, comandante del cuerpo eclesiástico de la Armada, ofició la santa misa, ayudado por dos marineros.

Ante el altar estaban las autoridades, presididas por el comandante de Marina señor García Caveda; que ostentaba la representación del ministro de Marina.

Los arrantzales, remo alzado, montaban la guardia ante la lápida que recordaba los nombres de los guipuzcoanos muertos en el Baleares.

La ermita, obra del arquitecto don Ramón Cortázar, se levantó gracias al esfuerzo prestado por la Diputación y su presidente don Elías Querejeta, y el Ayuntamiento y su alcalde don Antonio Paguaga.

Terminada la ceremonia religiosa, el P. Vela señaló el espíritu que había presidido la erección de la ermita en recuerdo de tanto héroe guipuzcoano, fundido en fraternal abrazo con castellanos, andaluces, gallegos, extremeños...«como siempre fueron unidas las grandes figuras de la historia patria».

Cerró la fiesta un desfile de las fuerzas de la Marina, Ejército y los marineros con trajes típicos y las representaciones de los pósitos del litoral.

En la actualidad la ermita ya no existe porque se derribó, y en su lugar se puso un monumento:

Bunkers de Urgull y Monpas

Bateria de Monpas, construida en 1898 para resguardarse de los ataques de la armada Americana.

Acabó la guerra, en 1908 se construyó un cuartel nuevo. En el año 1936 hubo unos tiroteos contra barcos. Fue desmilitarizado hacia el año 1950. Hoy en día es un sitio maravilloso, con unas vistas impresionantes, y merece la pena verlo.

Jesucristo de Urgull

Levantada por suscripción popular en la cima del monte Urgull, sobre el macho del castillo de la Mota, la imagen del Sagrado corazón es una muestra, tanto por el tema como por la estética, de la escultura oficial de la época, muy lejana de las vanguardias escultóricas encabezadas por Oteiza, Chillida y otros.
Si bien es cierto que el lugar elegido para su instalación no fue el más adecuado y que actualmente no conecta con el pensamiento mayoritario de la sociedad, no cabe duda que se ha convertido en uno de los elementos que configura el paisaje de San Sebastián. El monumento está formado por una pirámide truncada de 16 m de altura en cuyo interior alberga una pequeña capilla. Sobre ella se alza la estatua propiamente dicha de 12,5 m de altura hecha de hormigón armado.